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El viento y las hojas de los árboles con su eco en mi oído diciendo: corre, vete, escapa. Se hace tarde y los puentes se rompen. Se oscurece y los caminos se confunden con la niebla.
Apuro mis pasos, doy brincos, me esfuerzo, prosigo, me caigo... se quiebra en pedazos mi cuerpo, me lleno de aromas de bosque y siento que morir bajo las luces que se dejan entrever no significa dolor, volver al polvo no sabe tan amargo, pero temo...tengo miedo de no verle de nuevo. Porque si perdiera sus ojos, los rizos de su pelo, los gestos de su rostro y su voz de noche quieta... ¿qué tendría yo?... ¿dónde me escondería yo?...
Avanzo lento...veo sombras que se mezclan con la bruma. Me pierdo en lo negro, no sé cómo llegar...me rindo...abrazo mis piernas, las aprieto contra mi pecho...y espero a que él venga a buscarme.
